Los padres, ante el diagnóstico de FQ de un hijo sufrimos un enorme impacto que se traslada a
toda la familia, ¿Cómo lo enfrentamos? ¿Qué sentimos? ¿Cómo seguimos? Bueno, no hay respuesta única, cada uno con su propia sabiduría, porque en realidad a partir del diagnóstico empezamos a
transitar por situaciones nuevas, lo único cierto es que con angustia, tristeza o cual fuera ese
sentimiento, la FQ no nos permite quedarnos quietos, porque hay mucho por hacer, porque se
enfrenta una tarea de día a día, que es hoy, en un aquí y ahora y no hay alternativas.
Luego del diagnóstico, de escuchar lo que no queríamos, luego que esas palabras: fibrosis
quística, genética, incurable, fueron incorporadas a nuestro vocabulario, ese día cuando “ya
dejamos de ser los mismos”, los padres debemos afrontar que somos una pieza muy importante en el
tratamiento de nuestro hijo. Debemos saber que no estamos solos, que un equipo interdisciplinario
y una asociación, A.P.P.A.N.E.R., nos brindará asesoramiento, nos ayudará y acompañará en cada
dificultad que se nos presente.
Sabemos de los esfuerzos que se están realizando en el mundo en busca de la curación que
seguramente llegará; mientras tanto cada año que pasa se sabe más sobre la enfermedad y su
tratamiento, logrando una mejor calidad de vida de nuestros hijos. |